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Los peregrinos que llegarán a Santiago el 25 de julio: «No podíamos faltar»

Manuel Varela Fariña
Manuel Varela MELIDE / LA VOZ

VEN A GALICIA

Cientos de personas llegan a Melide en la antepenúltima etapa del Camino

23 jul 2021 . Actualizado a las 10:29 h.

Astrid llevaba cargando con la mochila unos 20 kilómetros cuando se vio sin sitio donde dormir. Caminó otras cinco o seis horas, ya sin luz, sumando cerca de 45 kilómetros a pie en una sola jornada. «No había nada, acabaron abriéndome la cocina del albergue municipal de Palas (Lugo)», cuenta, ya en Melide. Tras pasar la noche tratando de conciliar el sueño sentada en una silla, esta joven murciana, que empezó el Camino Francés en O Cebreiro, descansa por fin en el albergue Arraigos. «Una experiencia más», se resigna antes de enfilar las escaleras a su habitación.

Es una de las decenas de personas que llenan de vida el centro de Melide, una de las principales paradas de la ruta jacobea hacia Santiago. Todos ellos, salvo los que solo hacen una pausa para comer en las famosas pulpeiras de la localidad, pasarán allí la noche para llegar a la Porta Santa el domingo, coincidiendo con el 25 de julio. Así lo planificó un joven argentino que espera en la puerta de la pulpeira Ezequiel, donde se ha formado una cola con varios grupos de peregrinos que guardan turno para entrar a comer. El Camino ha sido una aventura más en su recorrido por Europa.

Empezó solo, cerca de León, pero va a compartir mesa con otras cinco personas que conoció en los últimos días. A pesar de fijarse este fin de semana como objetivo para terminar su ruta, la mascarilla deshilachada tapando mitad del rostro delata que ha dejado el resto a la improvisación. «No reservé alojamiento y quiero ahorrar plata. Voy a la deriva, pero siempre aparece algo y, si no, hay noches que no se está mal fuera», dice el joven, que inició el Camino por ser creyente y querer «vivir algo diferente». Le acompaña un holandés, de la misma edad, que ya dentro de la pulpeira se rinde a los sabores de un plato de madera en el que ya no queda una gota de aceite. «Maravilloso, me deja sin aliento», se esfuerza en español.

Un joven sella la credencial del Camino
Un joven sella la credencial del Camino VÍTOR MEJUTO

Con amigas y con Imperio Argentina

Las aceras de Melide son una fiesta de bastones con la concha colgando, mochilas y pantalones cortos. El buen tiempo acompaña a los peregrinos, que desenfundan sus credenciales del Camino para sellarlas en los establecimientos del pueblo y festejan la etapa superada. A Paco y sus amigos no se les olvidará el día de ayer.

Todavía tienen que ir hasta Arzúa, pero hicieron parada para probar el pulpo: «No nos lo podíamos perder». Vienen desde Madrid, empezaron en Villafranca del Bierzo y llevan años sin poder hacer planes juntos. «Es muy difícil cuadrar seis vidas», reconoce, pero advierte de que no será la última vez que emprendan de nuevo esta aventura. Por delante queda Arzúa y probar su queso denominación de origen. «Quería perder algo de kilos en el Camino, pero me temo que los voy a terminar cogiendo», sonríe retomando la marcha.

Un grupo de amigas, estudiantes universitarias en Granada, decidieron hacer el Camino Francés como viaje de fin de carrera
Un grupo de amigas, estudiantes universitarias en Granada, decidieron hacer el Camino Francés como viaje de fin de carrera VÍTOR MEJUTO

En el caso de este grupo de amigos, el Camino fue una excusa para salirse de la rutina y volver a reunirse. Para Astrid, la joven que por fin puede quitarse las botas y dormir sobre un colchón, la ruta es algo más espiritual. «Me reconecta conmigo, es mi momento de expansión espiritual», describe, «te lleva a lo más profundo de ti mismo y espero seguir haciéndolo; mi gran ilusión es hacer todos los caminos».

Hay peregrinas, como las que forman un grupo de universitarias de Granada, que eligieron el Camino como destino seguro en medio de la pandemia. «Nos lo habían recomendado y vinimos de viaje de fin de carrera, con el covid no podemos hacer mucho y es la mejor opción: vamos al aire libre», comenta una de ellas. Y otros que lo hacen por llevar hasta la Praza do Obradoiro su causa. O, en este caso, a su ídolo. «¡Represento a Imperio Argentina!», se sacude en la mesa un peregrino, procedente de Málaga, que lleva una camiseta con el rostro de la artista bonaerense. Salió desde Sarria y, junto a sus amigos, «se están dando un palizón maravilloso».

Dice que vienen «con mucha fe» y «locos por ver al santo». Entusiasmado, enumera los logros de una mujer «que dedicó su vida al arte», que enamoró a Carlos Gardel y que recibió numerosos reconocimientos. «El premio que le dio la Xunta lo tenemos guardado en mi vitrina de Málaga», añade. Quiere abrazar al apóstol Santiago, al que le pide «mucha salud», y recuerda que los reyes también estarán en Compostela el domingo. También estará Imperio Argentina. «No podíamos faltar».

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Más de 1.000 personas consiguieron la compostela ayer por la mañana

En junio del año pasado, con Europa aún despertándose del confinamiento y los gallegos saliendo a la calle en franjas horarias, doce personas obtuvieron la compostela tras completar a pie el Camino. Al mes siguiente, ya con el alivio de las restricciones de movilidad, fueron más de 9.000. Las rutas hacia Santiago alcanzaron su máxima afluencia en agosto, con casi 20.000 peregrinos, y las cifras fueron menguando a partir de entonces hasta llegar a febrero, cuando solo 14 personas completaron la ruta. El Camino volvió a activarse de nuevo en primavera y, para el próximo 25 de julio, se espera un volumen de peregrinos sin precedentes desde el inicio de la pandemia. Solo el jueves por la mañana, 1.020 personas recogieron la compostela tras entregar sus cartillas selladas en la Oficina del Peregrino de Santiago, a expensas de las que lo hicieron ya por la tarde.

El mes de junio ya confirmó esta tendencia al alza, con 14.825 participantes en las doce rutas que llegan a Santiago, 8.092 haciéndolo por el Camino Francés y 3.129 por el Portugués —555 tomando la variante por la costa—. La mayoría partieron de Sarria, el punto de origen con el mínimo de kilómetros exigido para recoger la Compostela en caso de ir a pie. Desde allí partieron 4.708 personas, seguido de Tui, con 1.140. Casi todos lo hicieron caminando, 13.278. A Santiago llegaron 1.473 ciclistas, 19 jinetes, tres personas en silla de ruedas y 52 en barcos de vela hasta la costa.

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Sin plazas en los albergues

Los albergues gallegos en el Camino de Santiago tienen una capacidad máxima del 30 % del aforo. «Es un verdadero problema porque no responde a la demanda. Hay una desproporción abismal con la oferta», lamenta Mariano, propietario del albergue Arraigos, en Melide. «Mucha gente se está teniendo que quedar en la calle o donde le pille, en malas condiciones», continúa.

«Nos preocupamos por buscarles sitio donde dormir. Sabe mal dejar a un peregrino en la calle, así que nos comunicamos entre todos los propietarios para darles cobijo a todos», asegura el dueño del albergue. Después de que decenas de peregrinos se encontrasen sin alternativa habitacional en la noche del martes en Portomarín o Sarria, los alcaldes de la zona afirman que la situación se ha solventado. «A madrugada deste xoves xa non houbo problemas», indica el regidor de Portomarín, Juan Serrano.