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Pozas naturales que invitan a un chapuzón

laura ríos / m. x. b. RIBEIRA / LA VOZ

VEN A GALICIA

CARMELA QUEIJEIRO

Los ríos de Barbanza forman numerosas piscinas para los amantes de los baños en agua dulce

01 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Además de sus hermosas playas, Barbanza cuenta con numerosas pozas y cascadas. Estas piscinas naturales se presentan como una opción diferente a los arenales y permiten disfrutar de parajes idílicos. Son un buen complemento a las rutas de senderismo.

Noveira

Una alternativa al mar. Aún cuando carece de costa, el agua es parte de la esencia de Mazaricos. Durante el verano, una de las atracciones preferidas por los vecinos de esta zona es huir del calor en la poza que se forma en la cascada de Noveira. Para disfrutar del lugar hay que acercarse hasta la depuradora, de donde sale, por la parte de atrás, un sendero que lleva a la fervenza. Además, este punto de interés turístico cuenta con un aparcamiento cercano.

Pedrafigueira

Siete pequeños tesoros. En el río Pedrafigueira, que atraviesa la parroquia de Santa Comba de Carnota, se puede encontrar un perfecto lugar para el baño y siete saltos de agua. Para llegar hasta él, los visitantes deben tomar una pista asfaltada y después andar a pie unos 800 metros hacia arriba. En sus proximidades se encuentra el mirador de Bico do Santo, con vistas a los siete kilómetros de la espectacular playa de Carnota.

río Sieira

Algo más que arena y sol. Las pozas formadas en el río Sieira se convierten en un atractivo imprescindible, cuyo salto más elevado alcanza los 15 metros. Para llegar allí, los interesados deben tomar un desvío en la AC-550 a la altura de Porto do Son, dirigiéndose hacia la CP-7102 y, tras 11 kilómetros a través de una carretera sinuosa, encontrarán el camino agreste hacia las charcas situado al lado de la iglesia de Ribasieira. El paraje cuenta con un mirador desde el cual se puede observar el descenso del caudal de agua.

can Loureiro

Yacusis naturales. Estas riquezas se encuentran en el río Rateira, situado en la aldea de Abelleira (Muros). A pesar de que se trata de un paraje natural incomparable, lo cierto es que el acceso a este lugar puede llegar a ser algo dificultoso. Para poder disfrutarlo, los visitantes deben coger la carretera DP-5309 a la altura de Abelleira y avanzar más o menos dos kilómetros. Después, deberán dejar su vehículo aparcado y acceder al río campo a través. Más allá de las trabas en cuanto al acceso, el emplazamiento es el escenario perfecto para una tarde con comida y buena compañía.

CARMELA QUEIJEIRO

Pozo bastón

Una maravilla en pleno Araño. Esta pequeña y acogedora parroquia rianxeira guarda en su interior un ameno paseo fluvial entre la naturaleza, que culmina en el pozo Bastón. Desde hace unos años, la localidad ha reivindicado este rinconcito como un punto de interés turístico. Para visitarlo, los interesados tendrán que recorrer el curso del río a pie, cruzar un puente y mojarse los pies en el tramo final, ya que no existe manera de saltar ni camino alternativo.

JOSÉ MANUEL DOSIL

río Vilacoba

Un diamante en bruto. El río Vilacoba nace en la cara norte del monte Muralla, mas su belleza no reside solo en su descenso, sino que esconde cuatro pozas en las que es posible darse un relajante baño de agua fresca. Se trata de A Escaleira, pozo Negro, As Vacas y A Grada . Las pequeñas piscinas son un complemento a la ruta de senderismo del lugar, que recorre las antiguas fábricas de papel.

Guadalupe Autrán

río Pedras

Viejas conocidas. Aunque sean las más visitadas, las piscinas naturales de A Pobra no pierden su espíritu original. Además de disfrutar de un chapuzón, su entorno ofrece otros muchos tesoros, entre los que destacan un puente medieval y las ruinas del convento de San Xoán de Lesón. Para disfrutarlas, los turistas tendrán que tomar la autovía AG-11 y desviarse para llegar a Aldeavella, lugar en el que empieza la ruta de ascenso.

Río Beluso

Un paraíso por descubrir. El municipio de Boiro esconde a la altura de Landeiras una poza poco conocida y con mucho que ofrecer. La charca nace bajo la ininterrumpida caída de las aguas de la cascada del río Beluso y tiene la profundidad suficiente como para nadar en ella incluso en la temporada estival. A pesar de que se trata de un paraíso barbanzano poco explorado por gente foránea, cuenta con aparcamiento próximo, aunque el camino restante debe hacerse a pie por un sendero rodeado de naturaleza.