Ellos pusieron un bidón de agua fresca para los peregrinos y no podían ni imaginar su repercusión

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

VEN A GALICIA

Carla Lorenzo y su novio Fernando Ramón posan junto al ya famoso bidón de Cermuzo que se encuentra en el Camino Inglés, a su paso por Pontedeume. La pareja lleva las camisetas que les regaló una empresa de Madrid para que se las regalen a los peregrinos y cuentan que han pensado en emprender ellos el próximo año la aventura jacobea, aprovechando que continúa el bienio Xacobeo y que se espera que la pandemia haya remitido para entonces.
Carla Lorenzo y su novio Fernando Ramón posan junto al ya famoso bidón de Cermuzo que se encuentra en el Camino Inglés, a su paso por Pontedeume. La pareja lleva las camisetas que les regaló una empresa de Madrid para que se las regalen a los peregrinos y cuentan que han pensado en emprender ellos el próximo año la aventura jacobea, aprovechando que continúa el bienio Xacobeo y que se espera que la pandemia haya remitido para entonces.

El gesto desinteresado de Carla y Fernando, vecinos del Camino Inglés a su paso por Pontedeume, se hizo viral y dio pie a una pequeña cadena de favores

24 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Un bidón de agua tiene a TikTok revolucionado. No se trata del último reto de moda, sino de un pequeño gesto altruista que ha tenido un alcance inesperado para sus protagonistas. Son Carla Lorenzo y Fernando Ramón, una pareja se instaló hace menos de un año en Cermuzo, una aldea de Pontedeume con apenas una decena de vecinos. Ahora viven en pleno Camino Inglés y a finales de julio decidieron ofrecer agua fresca a los peregrinos que pasaban por allí. La idea surgió en una comida familiar, en plena ola de calor, cuenta esta estudiante naronesa de 27 años. Su padre fue quien tomó la iniciativa y compró un barril de plástico con grifo dispensador para instalarlo junto a la puerta de la finca.

Carla compartía este mes el primer vídeo en TikTok mostrando cómo lo rellenan cada día y lo mantienen frío con botellas congeladas que sacan de su frigorífico. Pronto empezaron a aparecer los primeros mensajes de agradecimiento pintados en el taburete de madera sobre el que se apoya el bidón. Luego, una moneda, que vendría seguida de otras muchas, e incluso un billete de 5 euros. «Con ese dinero compramos otras cosas que vamos dejando allí, para quien lo necesite. La idea de poner un bebedero para los perros y un botiquín con tiritas, mascarillas y gel hidroalcohólico no fue cosa nuestra. Son propuestas que me hacía la gente al ver los vídeos», relata. Lo que sí salió de ella y de su novio, un mecánico de 28 años, fue poner junto al bidón piezas de fruta que salen de su propio huerto, del de sus padres o conocidos: manzanas, peras, limones...

Su repercusión fue tal que la cuenta de TikTok de Carla pasó de tener unos 60 seguidores (todos amigos cercanos) a más de 60.000 en solo tres semanas. La historia llegó además a la televisión y en el programa Zapeando (La Sexta) se hicieron eco de su iniciativa. «Para mí era algo impensable, increíble, que un bidón de agua tuviese tanto interés... y, ya cuando supimos que había salido en la tele, flipamos», indica ella. Cada día cuenta ilusionada las sorpresas que se encuentra al lado del ya famoso bidón de Cermuzo: una nota, una foto instantánea con dedicatoria, unas zapatillas que una peregrina dejó para otra persona que las necesite, una toalla en busca de nuevo dueño... «Supongo que en los tiempos que corren es una novedad que alguien haga algo de forma desinteresada. Al menos, eso es lo que me comenta la gente, y se sorprenden un montón de que no haya nadie que se lleve todo de la noche a la mañana», comenta Carla, quien agradece toda la ayuda que recibe para seguir adelante con esta cadena de favores.