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El turismo nacional sostiene al sector este verano con el 90 % de las reservas

Manuel Varela Fariña
Manuel Varela REDACCIÓN / LA VOZ

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Sandra Alonso

Los hosteleros esperan cerrar un gran agosto tras un julio de récord histórico

01 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A Francisco le salvó el verano el turismo nacional. «De marzo a julio suelen llegar los extranjeros, pero este año nada», recuerda. Entraron a partir de entonces asturianos, madrileños y más visitantes llegados de otros puntos del país que se hospedaron en su apartamento de Fisterra, donde el tirón turístico es «brutal» desde hace años. «Hubo que rechazar llamadas porque estaba todo reservado», reconoce, y seguirá siendo así hasta mediados de septiembre, cuando debería llegar un turismo internacional que tampoco se espera para el final del verano. Los alojamientos gallegos batieron su récord de huéspedes nacionales en un mes de julio a pesar de la pandemia y las restricciones de aforo: 620.103 personas, de las que 545.735 eran residentes en España. Es decir, solo uno de cada diez turistas fueron extranjeros.

Así se desprende de la encuesta de ocupación extrahotelera que publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística, que incluye apartamentos de uso turístico, cámpings, casas rurales y albergues. De incluir a estos últimos, la cifra se dispara a 735.301, si bien el recuento de estos huéspedes es distinto a años anteriores e impide comparar las cifras.

Este último mes de julio ha sido el de mejores registros en viviendas de alquiler vacacional y en casas rurales, con 28.688 y 27.980 huéspedes, respectivamente. En cuanto a los cámpings, el número de usuarios fue mayor que antes de la pandemia, con 82.469 personas eligiendo esta opción. Sin embargo, hubo meses mejores, como en el 2016, cuando se superaron los 90.000. El INE difundió la semana pasada la estadística de viajeros en hoteles, que alcanzó los 480.966, de los que tan solo 60.000 eran extranjeros.

Referente en el norte

Solo los apartamentos de alquiler vacacional de la costa catalana contaron con más turistas que las viviendas gallegas en el norte del país. Las Rías Baixas, donde el INE incluye concellos de las provincias de Pontevedra y A Coruña, recibieron en julio a 12.223 viajeros. A continuación, en el noroeste, la Costa Verde de Asturias acogió a 9.622 personas. Los alojamientos de A Mariña y las Rías Altas registraron 3.858 y 2.269 altas, respectivamente. Tanto en el litoral lucense como en las Rías Baixas se batió el récord de visitantes, superando la barrera de los 10.000 turistas en este último caso por primera vez.

Además, cuatro de cada diez huéspedes en albergues en España se alojaron en Galicia. En el Albergue San Marcos, en Palas de Rei, cierran un agosto con «muchísima gente» a pesar de tener el aforo al 30 % hasta hace dos semanas. Lo mismo en el Albergue San Mateo, en Baleira, por donde pasa el Camino Primitivo. En ambos casos esperan menor afluencia en septiembre. «Este mes hay reservas, sobre todo, para habitaciones privadas», responde Ana desde Palas, donde este verano se superaron las expectativas al completar siempre las reservas disponibles.

540.000 pernoctaciones

En cuanto al número de pernoctaciones, los apartamentos turísticos gallegos registraron 119.538, frente a los 358.850 en cámpings —cuarta comunidad tras Cataluña, Valencia y Andalucía— y 61.471 en casas rurales. Entre los tres tipos de alojamiento suman 539.859 pernoctaciones.

La climatología condicionará el final de temporada en septiembre

La previsión para este septiembre es menos prometedora que otros años por la ausencia de turistas internacionales, un perfil que suele predominar según avanza el mes y hay menos nacionales disfrutando sus vacaciones. El Clúster de Turismo de Galicia, una plataforma que agrupa a más de 7.000 empresas del sector, informa que las reservas están al 60 % durante la primera quincena de septiembre y que, a partir de ahí, se reducen al 50 %. «Suele ser un mes de últimas horas. Dependiendo de la climatología pueden subir las reservas hasta un 80 % si hace bueno», explica Cesáreo Pardal, presidente de la entidad, que critica la cancelación de la Festa do Marisco en O Grove.

«Nos afecta mucho en O Salnés, ha sido una mala decisión que no haya una feria de esas características porque son muchos los hoteles que prolongaban la estancia estival hasta octubre y ahora a final de septiembre se plantean cerrar», añade. Además, la lenta recuperación de los vuelos internacionales deja «huérfano» al sector de visitantes extranjeros, la mayoría procedentes estas semanas de Oporto o de los caminos que conducen a Santiago. Los hosteleros confían así las últimas opciones de este verano a que el tiempo acompañe para recibir más clientes.

Destino seguro

El presidente de la Xunta estuvo este martes en Carnota, donde visitó el Faro de Lariño para destacar el «turismo de calidade» que ofrece la comunidad. «Os datos acreditan que tivemos un dos mellores meses de xullo dende que hai rexistros turísticos» a pesar de la pandemia, lo que, según valoró Alberto Núñez Feijoo, acredita que «Galicia é un lugar seguro».

Destacó que «sería razoable» que la Xunta tenga autorización para rehabilitar para toda la arquitectura tradicional gallega presente en el litoral y fuese levantada antes de la Ley de Costas de 1988, como las conserveras o fábricas de salazón. Feijoo abogó así por «poñelas en valor como recursos turísticos, hostaleiros ou de restauración». Reclamó así que el Gobierno central otorgue esta autorización para contar con «unha Galicia mellor coidada».

Sobre el Xacobeo destacó que en la tercera semana de agosto se habían entregado ya tantas compostelas como en todo el mes de julio, cuando se repartieron cerca de 34.000. La previsión es que a final de año se hayan entregado 140.000. Feijoo se mostró así convencido de continuar en septiembre «un excelente ano turístico para Galicia». «Somos un territorio seguro», reiteró, situando al 2022 como un «punto de inflexión» por la llegada de la alta velocidad, que permitirá al sector turístico competir «co Levante, Cataluña ou Andalucía».