Patrocinado por

El sendero natural del río Sarela, un pulmón verde a un paso de la Catedral

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

VEN A GALICIA

Pese a la caída de varios árboles, los técnicos dicen que es un proceso natural y califican el estado de bueno

18 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Conviene dejar claro que el sendero del río Sarela, al igual que el del Sar, el Bosque del Banquete de Conxo, la Granxa do Xesto e incluso el monte Pedroso, no son jardines ni zonas verdes creadas artificialmente. Se trata de espacios perfectamente integrados en la zona urbana, pero que conservan su aspecto natural, lo que los convierte en lugares idílicos para el esparcimiento. Son un lujo del que no todas las ciudades pueden presumir, lo que no significa que no sea necesaria cierta atención para evitar accidentes fatales.

Esta semana se registró la caída de un carballo de gran porte sobre el camino y el río, que terminó afectando al gallinero de una casa situada al otro lado del cauce. Un carballo, por cierto, situado en una finca privada, según indican desde el Concello. Por fortuna, no hubo que lamentar daños personales, pese a que afectó a uno de los tramos más transitados del sendero. A lo largo del paseo, desde Carme de Abaixo hasta Vidán, pueden verse más restos de árboles caídos y ramas rotas. Algunos sobre el cauce del Sarela y otros en las fincas colindantes. Desde el departamento de Parques e Xardíns explican que todas estas incidencias forman parte del proceso natural de un espacio vivo. Los expertos acreditan que el estado general de la vegetación es bueno. Aunque en el sendero pueden verse varios ejemplares junto al cauce del río con las raíces al aire, aclaran que esto no supone un riesgo de desplome, ya que se trata de una adaptación al medio. Apuntan que el nuevo contrato de mantenimiento de las zonas verdes incluye el control de las especies arbóreas de los espacios públicos. Y en el caso de los situados en fincas privadas que pueden afectar a espacios públicos, alertarán a los propietarios o intervendrán si existe peligro real de accidente.

Al margen de la situación de la vegetación, en el sendero del Sarela hay otras cuestiones que también merecen atención. En alguna parte del camino hay barro y charcos, algo lógico y natural por tratarse de un paseo fluvial. Aunque en el departamento municipal recibieron peticiones para que se echara algún tipo de material que evite esos charcos, los técnicos recuerdan que se trata de un espacio natural en el que no debe intervenirse como si fuera un parque.

Otra cuestión en la que sí debería intervenirse es en la eliminación de pintadas que, como ocurre en otros muchos puntos de la ciudad, pueden verse en bancos y carteles de ese itinerario.

Con el nuevo contrato, o quizás recurriendo a un taller de empleo, se podría intervenir para limpiar los restos de molinos y casas en ruinas que pueden verse a lo largo del recorrido junto al cauce fluvial. Últimamente se intervino en una de las antiguas curtidurías, situadas en la zona de Sarela de Abaixo, de la que se retiró toda la maleza. El lugar fue precintado con cintas plásticas para evitar el paso al interior de las ruinas. No muy lejos de allí, en pleno Camino de Fisterra, estos días podían verse tres tiendas de campaña. Dos más recientes y otra ya antigua.