El legado de Antonio Palacios, el embajador del granito porriñés

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

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Obras significativas del arquitecto se reparten por varios municipios del área de Vigo

12 oct 2021 . Actualizado a las 01:25 h.

Antonio Palacios posiblemente sea el arquitecto gallego con mayor reconocimiento más allá de A Canda. Su obra madrileña le ha dado un lugar privilegiado en la historia de la arquitectura española. Sin embargo, Palacios Ramilo dejó abundante legado en Galicia, especialmente en la provincia de Pontevedra. Desde su villa natal de O Porriño hasta A Guarda, pasando por Vigo, Baiona, Mondariz-Balneario y Nigrán, se pueden admirar obras que recogen distintos momentos de su carrera.

Curiosamente, su creación más antigua en Galicia no es un edificio. Es la Fonte do Cristo de O Porriño, realizada 1905, y en la que contó con la participación del ceramista Daniel Zuloaga. Pocos años después, el arquitecto porriñés comenzó a dejar su impronta en Mondariz. Los propietarios del balneario le encargaron el pabellón de la fuente de Gándara, que Palacios ejecutó a modo de templete, combinando granito con hormigón e hierro para convertirse en el símbolo del termalismo gallego. Junto a ese hermoso elemento arquitectónico, Palacios también asumió la zona de embotellado de la empresa de aguas.

En esa misma época, Enrique Peinador, propietario del balneario, encargó al arquitecto porriñés un edificio para acoger la fuente de Troncoso. Su actual estado de abandono conlleva un riesgo de derrumbe, lo que motivó que hace dos años fuese incluida en la lista roja del patrimonio herido que confecciona la reputada asociación Hispania Nostra. El tercer edificio balneario del artista porriñés no fue acabado en su momento, mostrándose durante décadas como una torre aislada y sin sentido frente al Gran Hotel. Sin embargo, en 1999 fue completado y acabado. Justo en frente está el edificio La Baranda, inicialmente concebido como un teatro-cine para los turistas que acudían a las milagrosas aguas de Mondariz-Balneario.

En Vigo, Antonio Palacios dejó tres obras muy distintas entre ellas, a parte de su famoso y polémico plan general urbanístico que pretendía crear la Barcelona atlántica y ordenar gran parte de su área de influencia. El Teatro García Barbón, hoy Teatro Afundación, es el edificio más sobresaliente de las creaciones del arquitecto porriñés en Vigo. Es una construcción inaugurada en 1926 en la que se mezcla la tradición, representada por la disposición del edificio, y la innovación, localizada en el uso de materiales novedosos como el hormigón, entre otras características técnicas que causaron asombro en su momento. En 1984, el arquitecto Desiderio Pernas introdujo algunas modificaciones por encargo de la Caja de Ahorros de Vigo, que acababa de adquirir el edificio. Lo más llamativo fue la incorporación de un cierre superior nuevo.

Templo Votivo

Cerca del teatro, en la esquina entre las calles Reconquista y Marqués de Valladares, se levanta el edificio conocido como Banca Viñas-Aranda, de 1944, en el que Palacios plasma algunas de las características más sobresaliente de la escuela arquitectónica de Chicago, pero que contrasta de una forma importante con la obra anterior. Completa su presencia en Vigo el convento de clausura de las Salesas reales, de 1942, una ejercicio de neomedievalismo que no se vio completado tal como lo había planeado. Se encuentra este monasterio en la calle Coutadas, en Teis.

Nigrán también acoge varios chalés realizados por Antonio Palacios durante su etapa más regionalista. Son los casos del Chalé Sileno, de 1932, y Chalé Celso Méndez, de 1930. Ambos edificios están en Playa América. Pero la gran obra de Palacios en este municipio es el Templo Votivo de Panxón, inaugurado en 1937. Junto a él está la rectoral, también firmada por él. Dicen los expertos que Palacios realizó gratuitamente el diseño del templo a condición de que los vecinos cuidasen el arco visigodo próximo. El caso es que actualmente es el propio Templo Votivo el que presenta problemas, principalmente de humedad.

No es la única obra de Palacios que está en peligro. El pasado verano este periódico denunciaba la caída de una lasca de la Virgen de la Roca, en Baiona, obra realizada por Antonio Palacios y el escultor Ángel García en el primer tercio del siglo pasado. Y para el final queda O Porriño. Antonio Palacios fue el primer y principal embajador del granito de O Porriño, material que empleó de una forma cuidadosa en muchas de sus obras. La casa consistorial porriñesa es un ejemplo de ese uso, especialmente en la zona de los soportales. Palacios empleó varios tipos de granito gris y rosa de las canteras de Atios.

El arquitecto también dejó en su pueblo la Botica nova, que sigue funcionando como farmacia. Pero sin duda, el elemento arquitectónico más singular de todos es el templete de la Red de San Luis, que se encuentra en los jardines de la avenida Domingo Bueno. Está ahí desde comienzos de los setenta porque antes estaba en la Gran Vía de Madrid. Era un acceso al metro, pero a alguien no le gustó entonces, y el alcalde Gonzalo Ordóñez no dejó pasar la oportunidad de llevar la obra a O Porriño. Años después, Madrid se gastó un dineral para hacer una réplica.