Llegó del Ártico ruso a Galicia en 2008 y expone en Viveiro gritando «no» a la guerra en Ucrania
VEN A GALICIA · Exclusivo suscriptores
El ruso Sergey Sozonov participa hoy en una exposición colectiva de pintura de Galioart que abre en RegalXunqueira
06 mar 2022 . Actualizado a las 00:12 h.«¿Adónde va este país?». Es la pregunta que se hace continuamente Sergey Sozonov, originario de la región rusa de Yakutia, sobre Rusia. Nació cerca del Círculo Polar Ártico, pertenece a la etnia saja y vive en Ortigueira, desde 2008. Ya antes de la guerra en Ucrania tenía programado, junto a David Pérez Dopico y Ángel Picos, a través del colectivo artístico Galioart, exponer en RegalXunqueira, en Viveiro. Así lo hará. Pero la muestra «Abraiados» que abre hoy (a partir de las 20.00) da un giro más allá del mero arte: al compromiso cultural por la paz. Como ya hizo el miércoles Sergey, o Sergio, en su municipio de residencia, prevé portar la bandera de Ucrania, solidarizarse con las víctimas y gritar «no» a la invasión.
Periodista de formación, Sozonov trabajó durante años en Moscú en una empresa de publicidad hasta que, buscando en parte dejar atrás el incipiente corsé político en su país pero también poder viajar por Europa viendo otras realidades, el destino le trajo a estas tierras gallegas, donde retrata a su gente. Enfatiza en que el conflicto no es nada nuevo, se remonta al menos al 2008 cuando sucedió lo de Georgia: «A mí no me cogió por sorpresa. Siempre lo he hablado con mis amigos de Rusia y de aquí». Así era su experiencia personal antes de llegar a Galicia: «Mi etnia no es rusa. Rusia es tan grande, tan enorme, que en este territorio viven más de cien etnias distintas y en cada una hay un pueblo, tu lengua, tu cultura». «Cuando la antigua URSS perdió territorios, sus colonias pegadas a ella, fue un proceso bastante doloroso para los rusos, cuando era un proceso histórico normal», añade. «Soy de la República de Saja-Yakutia. Y mis padres. Pero no hablo mi idioma porque no había esa posibilidad, solo se hablaba en casa, no fuera. Mi pueblo estaba desapareciendo bajo la hegemonía rusa. La gente de las etnias nos sentíamos como rehenes. Aún es así». «Es muy peligroso, aún más porque estamos en el siglo XXI y hay amenaza nuclear desde el Kremlin. Tenemos suerte si Putin no aprieta el botón...», concluye.
La apertura de la exposición de Viveiro este viernes tiene una carga simbólica subyacente: «En España hay democracia. Hay que luchar por ella, es más profundo. Parecen tiempos bíblicos, de lucha entre el mal y el bien. Es un momento crucial. Cada uno debe gritar sobre esto, mirar en su alma, cambiar y elegir el camino. Ahora hay que hacer una elección». «La guerra es una dama muy modesta. Cuando empieza ves la cara de cada uno», dice Sozonov, evocando un dicho.