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Los peregrinos se pierden en Vigo

Santiago pereira lorenzo VIGO / LA VOZ

VEN A GALICIA

Oscar Vázquez

La ausencia de señales oficiales en la ciudad lleva años sin resolverse

31 jul 2022 . Actualizado a las 21:13 h.

«Llegamos a una plaza con caballos. Desde ese momento, sí o sí, supimos que nos habíamos perdido; porque nuestra idea inicial era ir por la zona del puerto», explica Antonio Serrano junto a su hija Silvia, de 22 años. Ambos son de Guadalajara y hacen por tramos el Camino de Santiago, desde 2017, aunque es la primera que caminan por la variante portuguesa de la costa. Vigo es una de las localidades que atraviesa el trazado hacia la capital gallega. Actualmente, también es la única ciudad española y de Europa cuyo gobierno local se niega a permitir la instalación de los indicadores oficiales en su municipio. Una polémica que enfrenta a al Ayuntamiento y la Xunta desde 2016. Como consecuencia, «en 2022 los peregrinos continúan perdiéndose a diario en su paso por Vigo», declara Jorge Martínez Cava, presidente de la Federación española de Asociaciones de amigos del Camino de Santiago.

«Queríamos llegar al albergue de O Berbés, pero nos desviamos hasta el de Freixo. Luego, otra vez, en lugar de bajar por Plaza América, cogimos y subimos hasta una rotonda con un barco y bajamos por ahí hacia el puerto», explica Álvaro Sancho, de Burgos. Sancho hace el Camino con su pareja, Lucía Casterá. «Encima con una flecha tapada, otra pintarrajeada... ¡Está muy mal organizado!. Tuvimos que echar mano de Google Maps», se queja Casterá. Sus casos son solo unos de tantos. El Camino Portugués de la Costa sigue el litoral atlántico desde Porto, pasando por Viana do Castelo, A Guarda, Vigo y Redondela, dónde se une al portugués central. Por ello, los ayuntamientos responsables (A Guarda, O Rosal, Oia, Baiona y Nigrán) se han preocupando por tener en las mejores condiciones y debidamente señalizado el recorrido; aunque advierten que nada más entrar en el municipio vigués, los peregrinos se encuentran desorientados y perdidos ante la falta de señalización.

Hasta la fecha solo existen 14 mojones de piedra en zonas de las que son titulares la Autoridad Portuaria o la Xunta de Galicia: en la carretera autonómica de Coruxo, y entre Beiramar y Areal; mientras, el Ayuntamiento local sigue negándose a permitir la instalación en vía pública de cualquier tipo de señalización que facilite el paso de los caminantes hacia la tumba del Apóstol. «Como peregrina me parece un feo. En el Francés no tenías ni que coger el móvil, imagínate, un gustazo», reconoce María Sánchez, que lleva diez años haciendo el Camino, aunque es la primera vez que decide recorrer el trazado luso y reconoce echar en falta algún tipo de orientación física.

De todos modos, las vieiras o las míticas flechas amarillas son mucho más que una brújula para la mayoría de los caminantes. «La flecha es como un amigo que te acompaña, si nos la quitan, estamos solos», dice la italiana María de Ledonne. Además, recuerda, es un viaje espiritual: «No es bonito si necesitas recurrir al teléfono constantemente», asegura. Ledonne y sus amigos tuvieron que descargar la aplicación de móvil Camino Ninja, para peregrinos de más allá de la Península. «Los símbolos del Camino enriquecen el patrimonio cultural de las ciudades por las que pasa. Cuando recorro una ciudad peregrina con el coche y veo alguna señal, digo: siento que esa ciudad también forma parte de mí. Es un poco mía por el hecho de ser peregrina, la veo más bonita, que me quiere contar su historia ¿sabes?», confiesa María Sánchez.

Las directrices generales para la señalización del Camino en las ciudades que lo atraviesan contempla la colocación de mojones de piedra, señales verticales y conchas de bronce en pared o suelo urbano.