Este cámping de playa gallego es el mejor de España: «Vengo desde el día que abrió, el 4 de julio de 1980»

Susana Acosta
SUSANA ACOSTA

VEN A GALICIA

Mónica Irago

42 años seguidos. Y así seguirá Mercedes mientras pueda. Porque para ella veranear así es una forma de vida. Este es su paraíso personal y no está dispuesta a renunciar a él. No es la única

09 ago 2022 . Actualizado a las 13:59 h.

El mismo día que el Cámping Moreiras de O Grove abrió sus puertas, Mercedes Lorenzo ya se instaló en una de las parcelas que había entonces. De allí no se ha movido nunca. Ha repetido todos los años sin faltar ni uno. Así lleva 42. Y seguirá mientras pueda. Porque esta viguesa se pasa toda la temporada en el Moreiras, desde Semana Santa hasta octubre. ¿Dónde va a estar mejor?, se pregunta. Y la respuesta es fácil: «En ningún sitio».

Porque ese cámping al que llegó cuando todavía era una mujer de 40 años no deja de hacer mejoras cada temporada. De eso se ha encargado su dueño Manuel Ochoa, que reconoce que el día que los clientes no perciban esa renovación constante en sus instalaciones, significará que este cámping estará a punto de cerrar. Pero mientras esto no ocurra, larga vida a este centro de acampada que acaba de recibir este año el premio al Mejor Cámping de Playa de toda España. Casi nada. «É un recoñecemento a toda unha vida», dice.

Para Mercedes y para muchos otros campistas pasar el verano así es una forma de vida. Y quienes lo hacen, no lo cambian por nada del mundo. Ni siquiera por un chalé en primera línea de playa. Porque lo que les da este tipo de lugares es esa conexión con la naturaleza y una convivencia sana con los demás campistas desde el respeto. Hasta el punto de que se puede decir que son una gran familia. «Incluso formáronse parellas no cámping que continúan aínda e que agora son eles os que veñen cos seus fillos», explica Ochoa.

NO HA FALLADO NINGÚN AÑO

Pero regresemos a la historia de Mercedes. A sus 82 abriles sigue teniendo la misma ilusión por hacer su mudanza anual al paraíso personal que le espera cada año y en el que se encuentra la mar de a gusto: «Fue el día que abrió. El 4 de julio de 1980. Y desde entonces no he fallado ningún año. Vengo todos, todos los años», confiesa esta mujer que no se imagina un verano sin ir a San Vicente do Mar (O Grove) y sin estar en la que ya es su parcela año tras año. Porque otra cosa no, pero la veteranía le da derecho a reservar siempre el mismo lugar.

«Al principio venía con mi marido. Luego con mis hijos, y ahora yo sola porque soy viuda y mis hijos ya son mayores y tienen su vida», indica mientras reconoce que muchas veces recibe la visita de los suyos porque a ellos también les encanta ir: «Sí, sí. También vienen al cámping a estar conmigo. Y mis nietos, también. Viene prácticamente toda la familia de vez en cuando».

Pero la que no se mueve de allí hasta que termina la temporada es ella. Solo se ausenta por causas de fuerza mayor. En cuanto puede, regresa de nuevo al que considera su hogar. «Aquí es donde mejor puedo estar y donde tengo más tranquilidad», dice esta mujer convencida de ello y a la que no se le echa ni de lejos la edad que tiene. Será que los aires de la ría le sientan la mar de bien. Será el contacto con la naturaleza. O el trato cercano con Manuel Ochoa, el dueño del Moreiras, y con los demás campistas.... Lo que está claro es que a ella se la ve feliz y se le ilumina la cara solo con oír hablar del cámping. «Yo estoy aquí desde que abre en Semana Santa hasta que cierra, después del Pilar. Toda la temporada. Son casi seis meses, salvo que ocurra alguna cosa», dice.

SON COMO DE LA FAMILIA

Pero, ¿por qué este lugar en particular es tan especial?, ¿qué tiene para que ella no haya querido nunca cambiar de sitio desde hace cuatro décadas? Responde: «Es un sitio maravilloso. Muy limpio y los dueños son encantadores. Yo los quiero mucho. Para mí son como mi familia». Además, Mercedes dice que ha disfrutado de todas las etapas que ha estado allí. Primero con su marido, cuando sus hijos eran pequeños. Y ahora también cuando van sus nietos porque «los niños aquí son felices».

De eso da fe Manuel Ochoa, que se atreve a afirmar que en el Moreiras no hay descenso de la natalidad. Todo lo contrario: «O número de rapaces mantense sempre. É algo asombroso. O cámping parece un fervedoiro de meniños. Din que baixou a natalidade, pois baixaría noutros sitios, neste cámping non. Aquí os rapaces saen ata debaixo das pedras», comenta bromista. No duda en reconocer que hay muchas familias jóvenes con hijos que vienen casi todos los años. De hecho, más del 80 % de sus clientes repiten estancia en este cámping. Por algo será.

«Os rapaces fan piña e despois xa piden volver no mes de agosto, por exemplo, para coincidir con fulaniño de tal e con menganiño», aclara. Ese es uno de los atractivos de esta forma de veranear. El otro, salta a la vista: «A vida aquí é ao final a vida dun pequeno pobo, que ten un momento concreto de vida, de dous, tres ou catro meses. E como en calquera pobo fanse parellas e se crea un ambiente familiar». Porque es, precisamente, esa familiaridad el secreto del éxito de este y de otros muchos cámpings.

EL MAR, A UN MINUTO

Uno de los motivos por los que Mercedes descubrió que, como a Chanquete, no la moverían del Moreiras fue su ubicación. Porque la playa está a un paso del cámping. Y cuando se dice esto es literal. «Es bajar una cuesta pequeña con dos escaleras y ya estamos en la playa. Además, estamos rodeados de agua. Prácticamente es una península», comenta ella orgullosa de estar tan cerquita del mar y de las maravillosas vistas que tiene. «Estamos ao lado da praia de Area das Pipas. E calquera parcela do cámping está a menos dun minuto do mar andando», comenta Ochoa, mientras Mercedes relata los maravillosos arenales que hay en San Vicente y que la tienen fascinada desde siempre. Pero este arenal le gusta en particular, por su arena blanca, sus aguas cristalinas y la tranquilidad del mar. «Es mi pequeño paraíso. De esta zona conozco prácticamente todos los cámpings porque he ido de visita y tengo amigos que van a otros, pero la verdad es que para mí, como este en limpieza, en situación y demás... Es maravilloso». No lo ponemos en duda. Más de cuarenta años repitiendo te avalan, Mercedes.