Los lagares rupestres de Oímbra o cuando el vino se hacía sobre la piedra

La Voz OURENSE / LA VOZ

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Oímbra tiene una ruta señalizada con 15 lagares, de época medieval o anterior, y una bodega para conocer la viticultura antigua

04 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En uno de los municipios ourensanos con más presencia de viñedo en la actualidad, Oímbra, se conservan los vestigios que demuestran que fue un territorio en el que el vino se producía también en la antigüedad. Oímbra es, con 18, la zona con más lagares rupestres de la comarca de Monterrei —que atesora al menos unos 50, según estudió Luis Paadín— y, por ende, de Galicia. Son estructuras talladas por el ser humano en grandes rocas, construidas posiblemente en la época medieval, cuando el vino se elaboraba entre los viñedos. La Ruta de los Lagares Rupestres de Oímbra recorre quince de estas estructuras, además de una bodega.

El trabajo de los canteros fue fundamental para dar forma a la roca. Tallaban las piedras en bruto hasta conseguir una superficie regular sobre la que depositar las uvas. Era un trabajo manual que tenían que continuar pacientemente hasta tener todas las partes necesarias para instalar la estructura de prensado, formada por la pileta o calcatorium, el canal y el pilón, donde se recogía el mosto. No todos los lagares tenían este pío o lacus fijo. En algunos solo hay una oquedad, y se cree que allí se encajaban piezas móviles de madera (barcales) o piel (odres) para llevar el mosto a las bodegas. En muchos de los lagares que componen la ruta de Oímbra se pueden apreciar estas formas arcaicas y alguno, como el de Xan Preto, se ha reproducido —bajo la supervisión técnica del arqueólogo Alberte Reboreda— una prensa de madera como las que utilizarían antiguamente.

La ruta de los lagares rupestres de Oímbra está señalizada. Se puede comenzar en la Adega das Barrocas, un lagar de 30 metros, posiblemente el mayor de toda la comarca de Monterrei entre las construcciones tradicionales. Es una bodega dividida por dos ventanas de arcos mitrados que sostienen el lagar, que ocupa todo el piso superior. La ruta se puede seguir con este orden: lagar de Ceche, de la Cotiña do Lagar, de Regata da Vela, de Arzán, de As Viñas, A Fecha, O Patulo, As Taralleiras, A Quinta, de la Ribeira de Fornos, dos Mouros, da Tapadiña, de Xan Preto, de Pinal y do Carregal. Están por todo el municipio, desde cerca de Videferre hasta O Rosal y Oímbra. Hay senderos más largos y más cortos y una ruta de BTT para llegar a algunos de ellos

Hay lagares rupestres en otras zonas de la península, como La Rioja o en el Mediterráneo, pero los de Monterrei, por su cantidad y cercanía, merecen una visita.