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Yoga y creación artística en un pajar transparente a orillas del Miño

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

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Un cineasta canadiense es el impulsor de un singular proyecto cultural y turístico en el municipio de O Saviñao

14 abr 2023 . Actualizado a las 20:28 h.

Una aldea abandonada de O Saviñao, a orillas del Miño, está siendo transformada en un centro cultural y artístico que se pretende dedicar a múltiples actividades. El proyecto tiene por escenario la localidad de O Castro, en la parroquia de Mourelos, y se denomina O Castro Art Village. Su promotor es el cineasta e ingeniero civil Davoud Gerami —canadiense de origen iraní—, que cuenta con el apoyo de su pareja, Tatiana Alonso, natural de Mos. De momento se ha realizado lo que ellos llaman la primera fase del proyecto, en la que se rehabilitó una construcción tradicional —una palleira— que ahora alberga en su planta superior una sala de actividades con dos muros acristalados y una cocina, un comedor y unos baños en la planta baja.

La construcción fue rehabilitada siguiendo un diseño de un arquitecto canadiense, en colaboración con un gabinete gallego de arquitectura. El mes pasado, este edificio acogió las primeras actividades organizadas por el centro, unos talleres de yoga y bienestar. Más adelante está previsto impartir clases de danza, pintura, cine, fotografía y creación digital, entre otras disciplinas. «No pensamos dar una formación reglada, sino ofrecer la posibilidad de jugar y experimentar, de utilizar el arte como un vehículo para el crecimiento personal», explica Gerami. «Para mí este centro es algo así como una guardería para adultos y también para niños», agrega.

Las personas que se inscriban en estas actividades se alojarán en habitaciones situadas en domos geodésicos. La segunda fase del proyecto consistirá en levantar estas construcciones en forma de cúpula. «Probablemente empezaremos con cinco domos, pero creo que necesitaremos algunos más», indica el promotor.

De Japón a la Ribeira Sacra

Gerami dice que tuvo la idea de crear un centro de este tipo mientras vivía en Japón, donde residió varios años. En principio intentó hacerlo en este país, pero renunció «por razones prácticas». Después quiso realizar el proyecto en Toronto, pero tuvo problemas para conseguir financiación. Más adelante, mientras trabajaba en un rodaje en España, coincidió con un colega gallego que había conocido antes en Laos, quien le sugirió que buscase en Galicia. Junto con este amigo —que participó inicialmente en el proyecto— recorrió el territorio gallego durante tres meses. «Cuando descubrimos la aldea de O Castro fue como un amor a primera vista», recuerda.

Más complicado les resultó comprar los terrenos y los edificios abandonados de la aldea, repartidos entre muchos propietarios. El proceso se alargó además a causa de la pandemia, pero por fin pudo completarse. Davoud Gerami y su socio se pusieron entonces a desbrozar con sus propias manos las parcelas y las construcciones cubiertas de maleza. Los vecinos de Mourelos, dice el cineasta, les prestaron una gran ayuda en esta tarea.

El socio de Gerami se desvinculó después del proyecto, pero la iniciativa pudo continuar gracias a haber conocido a su pareja. «Sin Tatiana no habría podido seguir adelante, porque me vi solo en un país extranjero, conociendo muy poco el idioma y teniendo mucho papeleo que hacer», comenta.

Una vez que esté en pleno funcionamiento, el centro buscará clientela «entre las personas que buscan algo distinto del turismo convencional, que quieren conectar con la naturaleza y con el niño que llevamos dentro».

Una iniciativa con la que se pretende crear tres empleos y dar salida a los productos locales

El proyecto O Castro Art Village cuenta con una subvención del grupo de desarrollo local Ribeira Sacra-Courel. Sin la ayuda de esta entidad, señala Davoud Gerami, habría sido imposible sacar adelante la iniciativa. «Nos han apoyado desde el primer momento y tenemos que estarles muy agradecidos», dice. El plan también recibió el tercer premio del el certamen de iniciativas empresariales Semente Ribeira Sacra en la edición del 2021.

Los responsables de O Castro Art Village tienen previsto crear tres empleos directos cuando haya concluido la segunda fase de la construcción de la residencia. Estas personas se encargarán del mantenimiento de las instalaciones. «Hay que contar también con los que vendrán temporalmente a dar clases o impartir talleres», precisan. Si el proyecto se sigue desarrollando como esperan, su intención es rehabilitar más adelante otras construcciones de la localidad, lo que también daría trabajo a otras personas. «Queremos dar empleo a vecinos de la zona y recurrir a los productos locales para las comidas, los vinos y otras cosas que puedan hacer falta», añaden.

Davoud Gerami espera que la segunda fase del proyecto pueda estar concluida dentro de un año. Pero como esta es una zona protegida —puntualiza—, para cada nueva construcción que se haga en la aldea de O Castro hay que conseguir autorizaciones de la Dirección Xeral de Patrimonio, el Instituto de Estudos do Territorio y la agencia Turismo de Galicia. «Ya presentamos todas las solicitudes y cuando recibamos los permisos podremos continuar con las obras», apunta.