
Tras el trajín carnavalesco se impone un poco de descanso, sosiego y desconexión. Y qué mejor que procurarlo en algunos de los rincones más escondidos de Galicia, pero no por ello exentos de belleza y encantos. Máxime en estas fechas del año, en las que se pueden disfrutar casi en soledad
13 mar 2025 . Actualizado a las 15:19 h.

O PIORNEDO (Os Ancares)
Hasta lo más alto de Os Ancares hay que ascender para alcanzar esta remota e icónica aldea, ubicada a 1.140 metros de altitud. Todo es naturaleza e historia a su alrededor. La propia aldea, con sus 14 pallozas, es un museo etnográfico. Una caminata nos puede llevar desde allí a las cumbres del Mustallar, del Tres Bispos o del pico Cuíña. La experiencia puede completarse alojándose en la palloza Baltasar, en la cercana aldea de Castelo de Donis.

AS ERMIDAS (O Bolo)
Hasta As Ermidas, en una de las comarcas más despobladas de Galicia, en el macizo oriental ourensano, hay que ir. No está de camino a ninguna parte. Pero bien que merece la pena. Ubicada sobre el cañón del río Bibei, entre frondosos bosques de coníferas, se levanta esta aldea coronada por un imponente monasterio. El conjunto sobrecoge. Como sobrecoge el silencio que reina en un entorno privilegiado que combina espiritualidad, historia, naturaleza y una extraordinaria gastronomía.

CORRUBEDO
Aunque O Barbanza no está sometido a la presión turística del sur de las Rías Baixas, visitarla en esta época poco tiene que ver con hacerlo en la temporada estival. Y el mejor ejemplo es Corrubedo. Lo que dentro de unos meses será un hervidero de turistas es hoy una villa marinera con todos sus encantos aflorando a cada esquina, en su caos de callejuelas. La vista de la imponente y ahora solitaria duna y de la zigzagueante desembocadura de la laguna de Carregal es uno de los privilegios que ahora se le conceden al visitante. El faro y el puerto, con sus tascas y bares, son otros reconfortantes e imprescindibles destinos.

CHARCA DO ALLIGAL (Vilalba)
La opción balneario siempre es de las primeras que asoma cuando se procura desconexión. A diferencia de aquellos, la Charca do Alligal (en la parroquia de Codesido) mantiene su esencia natural y serena, perfecta para una experiencia auténtica de bienestar. Sin edificaciones, chorros ni yacusis. Simplemente una poza al aire libre (y con acceso gratuito) de agua mineromedicinal a 23°C rodeada de un entorno verde y apacible, que permite su disfrute en cualquier momento del año. Quienes lo deseen, a dos kilómetros disponen de un hotel de cuatro estrellas con spa.

MALPICA (COSTA DA MORTE)
Convenientemente pertrechados y con las medidas de seguridad oportunas, disfrutar de la Costa da Morte en invierno, incluso en jornadas de temporal, se convierte en una experiencia inolvidable. Sobrecogen por igual sus soberbios acantilados o sus expuestos faros que la serenidad vacía de los puertos y calles de sus villas costeras. Precisamente en una de ellas, en Malpica, se nos ofrece la posibilidad de albergarnos en un conjunto de coquetas y coloridas casas marineras (Cabanas de Vendaval), construidas en madera y respetando la arquitectura tradicional de la zona.

A FONSAGRADA
Ubicada en plena montaña del oriente lucense, esta comarca es un paraíso para los amantes del turismo rural, la historia y el senderismo. Descubrir sus paisajes apenas alterados, sus remotos bosques, sus cascadas escondidas (como las de Semieira de Vilagocende o la de Queixoiro), sus legendarios castros y sus vetustos molinos propicia momentos de desconexión absoluta en los que la sensación es la de que el tiempo se detiene. A sus atractivos naturales hay que añadir su riqueza gastronómica y el hecho de ser la puerta de entrada a otra comarca de notable singularidad e interés, la de Oscos.

SANTO ESTEVO DE RIBAS DO SIL
La Ribeira Sacra en estas últimas semanas de invierno es un oasis de paz y sosiego. Pero esa sensación se amplifica aún más cuando se sobrepasa el portalón que da acceso al claustro del majestuoso monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, hoy convertido en parador. El conjunto monumental se yergue imponente entre bosques de castaños para asomarse al cañón del río del que toma nombre, configurando un entorno de sublime belleza no exento de cierta magia. En sus alrededores se ubican otros destinos de interés como los innumerables miradores sobre el Sil o el cercano y coqueto monasterio de Santa Cristina.

DEZA PROFUNDO
El interior de la provincia de Pontevedra, en lo más profundo de la comarca del Deza, alberga todavía espacios que parecen pertenecer a otro tiempo. Auténticos remansos de paz rodeados de una naturaleza en un razonable estado de conservación. Uno de ellos es el fascinante y siempre enigmático mosteiro de Carboeiro una joya del románico cisterciense. No muy lejos de allí se halla otra joya natural, la fervenza do Toxa. Y no conviene olvidar tampoco que estamos en plena temporada de cocido y que la capital del Deza es Lalín.