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El ambiente festivo regresó a Outes para aderezar la romería de San Campio

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

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Además de asistir a misa y cumplir los rituales, los asistentes disfrutaron de conciertos y un puesto de pulpo

30 sep 2022 . Actualizado a las 14:33 h.

Sufrió los efectos del covid durante las dos últimas ediciones, pero la romería de San Campio demostró ayer que consiguió salir ilesa de la pandemia. Incluso podría decirse que fortalecida, puesto que recuperó el ambiente festivo que hacía años que no se respiraba en San Ourente. Así, además de tener a su disposición media docena de misas, los feligreses pudieron disfrutar de actuaciones musicales e incluso reponer fuerzas en una pulpería instalada en el lugar.

Aunque la agrupación Garandoiro empezó muy pronto a caldear el ambiente, la primera parte de la mañana transcurrió con más tranquilidad de la esperada, debido sobre todo a la lluvia. El mal tiempo provocó que buena parte de los asistentes se limitaran a asistir a una misa y pasar por detrás del retablo central de la iglesia para ver al santo y trasladarle sus peticiones antes de emprender el viaje de regreso a sus hogares.

Poco a poco, a medida que el tiempo mejoraba, el entorno de la iglesia de San Ourente ganaba en animación. Los fieles no solo abarrotaron el templo en los oficios de las 11.00, 12.00 y 13.00, sino que, finalizados estos, prolongaron su estancia en el lugar. La mayoría de ellos cumplieron a rajatabla los rituales de rigor, consistentes en lavar la cara y las manos en la fuente de la ermita de O Rial, dejando después el pañuelo usado al clareo, y dar siete vueltas al cruceiro situado en la zona.

Gastronomía y música

Y una parte importante se adentró después en la carpa instalada cerca del templo para degustar el imprescindible de las romerías, el pulpo á feira. Quienes lo hicieron tras la misa central de la mañana tuvieron ocasión de disfrutar de la actuación de las pandeireteiras D’Ardora, mientras que quienes eligieron la de la tarde pudieron ver en acción a la Banda Municipal de Outes.

La enfermedad del párroco local, Jesús López Míguez, provocó que se encargarán de los oficios matutinos José Ortoño, Juan Benito Insua y Emilio Iglesias, a los que por la tarde se unió Marcelino Sánchez.

No se registraron atascos ni problemas circulatorios importantes, pero el goteo de fieles a San Ourente fue continuo a lo largo de la jornada, llegando incluso a desplazarse hasta la zona algún autobús. Todos quisieron ganarse los favores de un santo al que se le atribuye la curación de problemas mentales o, como dicen en Outes, del mal cativo.