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Qué ver en Galicia: Diez piscinas naturales para darte un baño sin atascos ni peleas por la toalla

Rebeca Cordobés

VEN A GALICIA

Piscinas naturales del río Pedras.
Piscinas naturales del río Pedras. MARCOS CREO

Cascadas, «toboganes» sobre roca o pozas de agua cristalina son las alternativas a las aglomeraciones de la costa

20 ago 2021 . Actualizado a las 11:30 h.

Galicia es más que playas. Aunque el calor estival arrastra los planes hacia el litoral, hay otros lugares donde darte un chapuzón. Las piscinas naturales son la alternativa a las aglomeraciones y las caravanas de la costa. Si no te importa mover la toalla de la arena a las piedras o cambiar el agua dulce por la salada, podrás disfrutar del baño en rincones paradisíacos. Cascadas, «toboganes» sobre rocas o pozas cristalinas que poco tienen que envidiar a los cenotes de la Riviera Maya. Te proponemos estas diez opciones.

Pozas de Melón

Pozas de Melón.
Pozas de Melón. Santi M. Amil

Ourense no tendrá mar, pero tampoco tiene mucho que envidiar a las provincias costeras. Puede que su agua no sea salada, pero cuenta con más de un lugar donde darse un baño. Si el calor aprieta, algo habitual en la zona, quizás sea un buen plan buscar piscinas poco masificadas. Y si son naturales, mejor.

Es el caso de las Pozas de Melón. Una serie de piscinas que el río Cerves forma sobre las rocas a la altura de esta localidad. Además, tienes tres opciones donde elegir: As Mestas, Darriba y A Estrela.

Piscinas naturales del río Pedras, en A Pobra

ADRIÁN GONZÁLEZ

Las piscinas de A Pobra son la prueba de que la naturaleza inventó los parques acuáticos mucho antes de que el Aquapark abriese sus puertas. El río Pedras formó a su paso una serie de agujeros en las rocas donde la profundidad invita a darse un buen chapuzón y saltos de agua que recuerdan a toboganes. Estas pozas solo son accedibles a pie, pero el camino vale la pena. El entorno es ideal para el senderismo y esconde tesoros patrimoniales como un puente medieval o las ruinas de un convento.

Esta atracción turística esconde también algunos peligros. Los rescates son frecuentes en la zona debido al comportamiento imprudente de algunos bañistas. Si vas a optar por darte un chapuzón en el río Pedras, debes tener en cuenta algunos consejos: llevar calzado adecuado para no resbalar, ir acompañado y comprobar la profundidad de las pozas antes de zambullirte. Un esfuerzo que verás recompensado cuando te encuentres flotando en su agua templada y cristalina.

Pozas de Barosa, en Barro

Cascadas de Barosa. en Barro.
Cascadas de Barosa. en Barro. CAPOTILLO

Si el río Pedras es famoso por sus piscinas, el Barosa lo es por sus atracciones. La fervenza que forma a su paso por Barro da lugar a numerosas charcas de todas las formas y tamaños. Pero lo que hace únicas a las Pozas de Barosa son los toboganes que crea el agua al resbalar sobre las rocas. Un auténtico parque acuático para el disfrute de toda la familia. La zona es de acceso fácil y está acondicionada con un área recreativa donde alguno de sus 17 molinos se ha convertido en restaurante. ¿No suena a plan de domingo?

Pozas de Mougás, en Oia

Pozas de Mougás.
Pozas de Mougás. Miguel Estévez

Para ser justos, en el campo de la fama hay un lugar que cuenta con reconocimiento más allá de las fronteras gallegas. Las pozas de Mougás y Lourenza, en Oia, son cosideradas por algunas asociaciones como las más bonitas de España. El río Peito forma en la serra da Groba una conjunto de cascadas, piscinas naturales y rápidos que, además de invitar un chapuzón, están rodeadas de un paisaje de postal. El acceso no es sencillo y para llegar a la poza de Lourenza es necesario tirar de senderismo, pero la excursión es más que recomendable.

Fervenza de Augacaída

Piscina natural al pie de la fervenza de Augacaída.
Piscina natural al pie de la fervenza de Augacaída. CARLOS RUEDA

Si ya estás dispuesto a lanzarte a la aventura, hay un destino que no puedes dejar de visitar. La fervenza de Augacaída es un salto de agua de unos 40 metros en pleno corazón de la Ribeira Sacra. A sus pies y rodeada de un frondoso bosque de carballos y castaños, se encuentra una piscina natural solo apta para intrépidos. Si quieres refrescarte en esta poza de Pantón, tendrás que bajar por unas cuerdas o llegar en barco a través del río y caminar un rato. ¿Te atreves?

O Pozo de Corme

Pozo de Corme.
Pozo de Corme. ANA GARCÍA

Esta es la poza ideal para quienes tengan morriña del mar. O Pozo de Corme es una piscina natural de agua salada. Ubicado en la punta de O Roncudo, fue esculpido por el batir del Atlántico contra la costa de Ponteceso. Un lugar privilegiado, escondido entre rocas, al que solo se puede acceder con el permiso del océano. Para disfrutar de un chapuzón tienes que ir con marea baja y el mar en calma.

Caldeiras do Castro, en Muxía

Caldeiras do Castro, en Muxía.
Caldeiras do Castro, en Muxía. J. M. CASAL

Son uno de los secretos mejor guardados de la Costa da Morte, aunque su encanto y el paisaje que las rodea las ha viralizado en redes sociales. El río Castro se transforma a su paso por Muxía en una serie de cascadas, pozas y saltos de agua. Conocidas como Caldeiras do Castro, estas piscinas son una especie de jacuzzi natural que permiten disfrutar de un baño de tranquilidad y agua dulce. La zona cuenta también con un merendero y un área recreativa para que puedas disfrutar de una jornada completa en este paraíso.

Pozas do Carboal, en Dumbría

BASILIO BELLO

Pero si hay un auténtico secreto en la Costa da Morte son las Pozas do Carboal. Escondidas entre carballos y helechos, el río Buxantes forma una serie de cascasas y balsas de agua cristalina. De tobogán en tobogán, las piscinas se convierten en bañeras de hidromasaje movidas por la energía renovable del caudal. Este paraje de Dumbría es uno de esos lugares donde el tiempo se detiene y el silencio solo se rompe con el canto de los pájaros. Un tesoro que la naturaleza guarda con recelo para el disfrute de los pocos que lo conocen.

A Corga da Fecha, en Lobios

Corga da Frecha, en la Serra do Xurés.
Corga da Frecha, en la Serra do Xurés. Santi M. Amil

La Serra do Xurés atesora otra de las piscinas donde la huella humana brilla por su ausencia. Allí donde no llegan las carreteras, la cascada conocida como A Corga da Fecha genera una serie de pozas antes de desembocar en el río Caldo. Aunque el nombre pueda llevar a confusión, la temperaura del agua es bastante fría. Un precio que vale la pena pagar si buscas un baño íntimo, lejos del ruido y en un enclave que parece más fantástico que real.

Pozo das Mulas, en Folgoso do Courel

Pozo das Mulas, en O Courel.
Pozo das Mulas, en O Courel. GUILLERMO DÍAZ AIRA

El pulmón de Galicia también esconde algún que otro secreto entre bosques, montañas y aldeas abandonadas. El Pozo das Mulas, formado por el río Lor a la altura de Folgoso do Courel, es la piscina ideal si buscas desconectar. No viene mal dejar de mirar la pantalla para poder apreciar este paraíso fluvial. Algo debe tener esta tierra que sirvió de inspiración a poetas como Uxío Novoneyra.

De cabeza a las mejores piscinas naturales

De cabeza a las mejores piscinas naturales

Sandra Faginas

Shhhh. Que nadie se entere, mira, mira, asómate aquí. ¿Lo ves? Acércate un poco más, cuidado al bajar por estas rocas, un poco más, un poco más, ya casi estamos, pero ojo no resbales con las chanclas. ¡Ahí, ahí! Mira la foto de la izquierda, ¿qué te dijimos? ¿No merecía la pena esta excursión? No es un farol, muy poca gente sabe que existe este lugar privilegiado, por eso quienes lo conocen lo disfrutan como el paraíso que es. Juan, Sergio, Brais y Sabela están acostumbrados a esta delicia y nos la descubren para YES, a riesgo de que se le eche todo el pueblo encima. No es Santorini, ni Athos (donde dicen que está una de las piscinas naturales más bonitas del mundo), esta nos queda mucho más cerca. Oculta entre las rocas, no llega con pararse en el faro de O Roncudo, en Corme, para acceder a ella. Una vez que estás allí hay que echar la mirada al mar por la derecha, apoyar bien los pies y andar solo unos metros. Un paso, dos pasos, tres pasos, cuatro pasos. Y el océano se recoge en una estampa inigualable. Refugiada entre percebes como puños esta piscina natural bebe las aguas del Atlántico, que en este punto de A Costa da Morte se despeja cuando baja la marea. Y si además no hay nordés, como es el caso, el chapuzón no nos ahogará la respiración. Así que de cabeza vamos. A la de tres, sincronizados, Juan, Sergio y Brais nos lanzan un grito que corta: «Non está fríaaaa».

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