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Cinco razones para visitar Galicia este otoño

VEN A GALICIA

ANA GARCIA

Descubrir la variedad cromática de los bosques, disfrutar de la intensa vida cultural de las ciudades o celebrar las fiestas propias de la nueva estación son buenos alicientes para hacer una escapada

23 sep 2022 . Actualizado a las 12:34 h.

Ya es otoño. Las largas jornada de playa y las noches de festival quedan atrás para dejar paso a la rutina. Pero dejar atrás las vacaciones no significa olvidar esas escapadas de fin de semana que ayudan a romper con la monotonía. Además, los próximos meses llegan cargados de festivos, puentes e incluso algún acueducto. ¿Por qué no aprovecharlos para visitar Galicia? Descubrir la variedad cromática de los bosques, disfrutar de la intensa vida cultural de las ciudades o celebrar las fiestas propias de la nueva estación son buenos alicientes.

El paisaje se tiñe de tonos marrones para ofrecer un espectáculo de colores que cambian con cada rayo de sol. El mar se vuelve salvaje para ofrecer espectáculos de espuma. La tierra da nuevos frutos como las castañas para enriquecer el menú a base de productos de temporada. Las ciudades recuperan su ambiente y sus programas culturales. Las romerías dan paso a celebraciones populares como el Samaín —el Halloween gallego— para que la fiesta no pare. ¿Necesitas más? Estas son cinco razones para visitar Galicia este otoño.

Los bosques se transforman

MARCOS CREO

Si por algo se caracteriza el paisaje gallego es por su vegetación. La frondosidad de los árboles y la omnipresencia del verde que enamoran a más de un turista cambian con la nueva estación. Los bosques se transforman por completo. La mayor parte de los árboles autóctonos, como los castaños o los carballos, son de hoja caduca. Esto se traduce en que el otoño los viste de tonos marrones y ocres y riega el suelo de hojas para crear una alfombra de vegetación, erizos y frutos secos.

Los ríos también se transforman al ritmo de la caída de la lluvia, si es que llega. Sus caudales crecen y las fervenzas se vuelven más espectaculares, si cabe. Pasear por sus orillas es un plan infalible durante estos meses. Hacer una ruta de senderimo por lugares como las fragas do Eume, la fraga de Catasós, la sierra de O Courel o la Ribeira Sacra permite descubrir de una forma activa el paisaje de otoño en Galicia.

El espectáculo del mar

Temporal de mar en la coste de Burela, hace dos años.
Temporal de mar en la coste de Burela, hace dos años. PEPA LOSADA

La costa pugna por hacerle competencia a los bosques. Una vez que los últimos valientes han retirado sus toallas hasta la primavera, llega el momento de buscar otra forma de atraer visitas a los arenales. Por si un paseo por la playa fuera poco, el mar ofrece auténticos espectáculos de olas y espuma en los días de viento. Eso sí, cuando hay temporal es mejor evitar acercarse a la costa y ver el oleaje desde la distancia.

Otra de los espectáculos que ofrece la costa en esta época son los atardeceres. Aunque las puestas de sol también se pueden disfrutar en el interior. La gama de colores que ofrecen los ocasos otoñales brillan el doble en el mar. Y lo hacen literalmente. Los tonos rosas, naranjas y amarillos que se forman en las nubes se reflejan en el agua antes de que esta engulla al astro rey.

El ambiente de las ciudades

Terrazas en A Coruña.
Terrazas en A Coruña. EDUARDO PEREZ

Para quienes prefieran planes más urbanos, las ciudades retoman su agitada vida con la nueva estación. El final de las vacaciones y la marcha de las grandes masas de turistas cambian los ritmos y el ambiente de las principales urbes gallegas. Santiago, A Coruña, Vigo, Ourense, Lugo, Pontevedra y Ferrol se llenan de universitarios. Algo que se traducen en mucho ambiente y, por supuesto, ocio nocturno.

Las calles tambén recuperan su actividad comercial con el inicio del curso. Mientras el tráfico se aleja de las carreteras, los cascos históricos se llanan de vida. Pasear o entrar en los museos son algunas de las actividades que triunfan en otoño.

Además, los cines, teatros y auditorios recuperan su programación cultural. Frente a los festiavales y verbenas del verano, llegan las giras de conciertos, obras, musicales, cine o monólogos. El ocio, como la energía, «ni se crea ni se destruye, se tranforma». Ejemplo de ello es la llegada de grandes citas como el Festival Internacional de Cine de Ourense o la gira de Rigoberta Bandini.

La gastronomía de temporada

Productos a la venta en la Feira do Outono de Allariz, en una imagen de archivo.
Productos a la venta en la Feira do Outono de Allariz, en una imagen de archivo. Santi M. Amil

Otro de los cambios que trae el otoño es la comida. Los productos de temporada toman el control del menú. Es época de castañas, setas o manzanas. La oferta gastronómica se enriquece con todo tipo de elaboraciones con estos productos. Entre los dulces destacan las las panpaduxas, el membrillo —que nunca falla si se acompaña con queso—, la compota o el bizcocho de la calabaza. La empanada de setas se convierte en la reina de los entrantes y los platos principales tiran del pescado propio de estos meses cocinados á caldeirada.

Los omnipresentes mariscos viven también meses de bonanza. Aunque se pueden comer en cualquier época del año, la sabiduría popular dice que los mejores meses para degustarlos llevan la letra «r». El pulpo, que triunfa en el San Froilán de Lugo, se mantiene como el rey de los menús. Pero si hay algún producto que destaque sobre cualquier otro son las castañas. Asadas, cocidas, crudas, con leche, en tarta, en mermelada... Son las protagonistas del otoño.

Fiestas populares

El Samaín de Catoira, en una imagen de archivo.
El Samaín de Catoira, en una imagen de archivo. MONICA IRAGO

Las castañas son protagonistas también del festejo del otoño por excelencia: el magosto. Al estilo de las fiestas de la vendimia, servía para celebrar el final de la cosecha con reuniones de vecinos en torno a una hoguera, donde se asan los frutos. La tradición se mantuvo pese al paso del tiempo y hoy en día se celebra en todas partes, desde colegios hasta bares. La fecha varía en función de la localidad, pero suele cuadrar a finales de octubre o principios de noviembre. Si estás por Galicia en esas fechas, no dudes en acercarte a degustar el menú completo, con el vino y la queimada.

También en esas fechas, el 31 de octubre, se celebra el Samaín. El Halloween anglosajón tiene en realidad su origen en esta festividad celta que aún se mantiene viva en Galicia. Una de las tradiciones más arraigadas es las de las calabazas. Se creía que vaciarlas, esculpir caras terroríficas e iluminarlas espantaba a los malos espíritus. Por eso, se ponían en las ventanas de las casas. Algunos municipios como Cedeira celebran cada año un concurso para elegir la más original.

Además de estos festejos populares, comunes en toda Galicia, hay municipios que tienen en otoño sus fiestas patronales. Es el caso del San Froilán de Lugo, que se celebra del 4 al 12 de octubre. Conciertos, atracciones y mucho pulpo. ¿Se te ocurre un plan mejor para el próximo puente?