Cinco razones para viajar a Galicia en otoño

Rebeca Cordobés

VEN A GALICIA

ANGEL MANSO

El paisaje, la costa o las ciudades se transforman con la llegada de la nueva estación

23 sep 2021 . Actualizado a las 16:56 h.

Ya es otoño. El tiempo de playa queda atrás y la rutina se convierte en el pan de cada día. Aunque la mayoría de la gente ya no está de vacaciones, es buen momento para hacer una de esas escapadas de fin de semana que rompen la monotonía. Puede que los días de tumbona, verbenas y chapuzones tengan que esperar al próximo verano, pero viajar a Galicia en esta época también tiene su magia.

El paisaje se tiñe de marrón para ofrecer un espectáculo de colores con cada rayo de sol. El mar realiza piruetas de espuma para atraer a los visitantes a la costa. La tierra da nuevos frutos, como la vid y las castañas, para reconfortar el alma en los días de frío.  Las ciudades recuperan todo su ambiente. ¡Y la fiesta no para! Estas son cinco razones para viajar a Galicia este otoño.

Los bosques se transforman

ALBERTO LOPEZ

Si por algo se caracteriza el paisaje gallego es por su vegetación. La frondosidad de los árboles y la omnipresencia del verde que enamoran a más de un turista cambian con la nueva estación. Los bosques se transforman por completo. La mayor parte de los árboles autóctonos, como los castaños o los carballos, son de hoja caduca. Esto se traduce en que el otoño los viste de tonos marrones y riega el suelo de hojas para crear una alfombra de vegetación, erizos y frutos secos.

Los ríos también se transforman al ritmo de la caída de la lluvia. Sus caudales crecen y las fervenzas se vuelven más espectaculares, si cabe. Pasear por sus orillas es un plan infalible durante estos meses. Hacer una ruta de senderimo por lugares como las fragas do Eume, la fraga de Catasós, la sierra de O Courel o la Ribeira Sacra permite descubrir el paisaje del otoño en Galicia.

El espectáculo del mar

Olas durante un temporal en la costa de Meirás, en Valdoviño.
Olas durante un temporal en la costa de Meirás, en Valdoviño. CESAR TOIMIL

La costa pugna por hacerle la competencia a los bosques. Una vez que los últimos valientes han retirado sus toallas hasta la primavera, llega el momento de buscar otra forma de atraer visitas a los arenales. Por si un paseo por la playa fuera poco, el mar ofrece auténticos espectáculos de olas y espuma en los días de viento. Eso sí, cuando hay temporal es mejor evitar acercarse a la costa y ver el oleaje desde la distancia.

Otra de los espectáculos que ofrece la costa en esta época son los atardeceres. Aunque las puestas de sol también se pueden disfrutar en el interior. La gama de colores que ofrecen los ocasos otoñales brillan el doble en el mar. Y lo hacen literalmente: los tonos rosas, naranjas y amarillos se reflejan en el agua antes de que esta engulla al astro rey.

El ambiente de las ciudades

Las calles de Baiona el pasado otoño mantuvieron su ambiente pese al covid.
Las calles de Baiona el pasado otoño mantuvieron su ambiente pese al covid. M.MORALEJO

Para quienes prefieran planes más urbanos, las ciudades también se transforman con el cambio de estación. El final de las vacaciones de los estudiantes y la marcha de los turistas cambian los ritmos y el ambiente de las principales urbes gallegas. Santiago, A Coruña, Vigo, Ourense, Lugo, Pontevedra y Ferrol se llenan de universitarios. Algo que se puede comprobar fijándose en las terrazas los cualquier noche de fin de semana.

Las calles recuperan su actividad comercial con el inicio del curso. Mientras el tráfico se aleja de las carreteras, los cascos históricos se llanan de vida. Pasear o entrar en los museos son algunas de las actividades que triunfan en otoño.

Además, los cines, teatros y auditorios recuperan su programación cultural. Frente a los festiavales y verbenas del verano, llegan las giras de conciertos, obras, musicales, cine o monólogos. El ocio, como la energía, «ni se crea ni se destruye, se tranforma». Ejemplo de ello es la llegada de grandes citas como el Festival Internacional Outono de Teatro de Carballo o el Festival Internacional de Cine de Ourense.

La gastronomía

Jarrete con castañas.
Jarrete con castañas. Rocío Garrido

Otro de los cambios que trae el otoño es la comida. Los productos de temporada toman el control de la gastronomía. Es época de castañas, setas o manzanas. Y los menús incluyen todo tipo de elaboraciones con estos productos. Entre los dulces destacan las las panpaduxas, el membrillo (nunca falla si se acompaña con queso), la compota o el bizcocho de la calabaza. La empanada de setas se convierte en la reina de los entrantes y los platos principales tiran del pescado de temporada en versión caldeirada.

Los omnipresentes mariscos viven también meses de bonanza. Aunque se pueden comer en cualquier época del año, la sabiduría popular dice que los mejores meses para degustar los reyes del mar llevan la letra «r». El pulpo, que triunfa en el San Froilán de Lugo, se mantiene como el rey de los menús. Pero si hay algún producto que destaque sobre cualquier otro son las castaña. Asadas, cocidas, crudas, con leche, en tarta, en mermelada... Son las protagonistas del otoño.

Fiestas populares

Samaín de Catoira.
Samaín de Catoira. MONICA IRAGO

Las castañas son protagonistas también de la fiesta del otoño por excelencia: el magosto. Una cita que festeja el final de la cosecha de este fruto y que tradicionalmente reunía a los vecinos en el monte en torno a una hoguera donde los asaban. En la actualidad se celebra en casi todas partes. Desde colegios hasta bares. La fecha varía en función de la localidad, pero suele cuadrar a finales de octubre o principios de noviembre. Si estás por Galicia en esas fechas, no dudes en acercarte a probar el menú completo con el vino y la queimada.

También en esas fechas, el 31 de octubre en concreto, se celebra el Samaín. El Halloween anglosajón tiene en realidad su origen en esta festividad celta que aún se mantiene viva en Galicia. Una de las tradiciones más arraigadas es las de las calabazas. Se creía que vaciarlas, esculpir caras terroríficas e iluminarlas espantaba a los malos espíritus. Por eso, se ponían en las ventanas de las casas. Algunos municipios como Cedeira celebran cada año un concurso para elegir la más original.

Además de estas fiestas populares comunes en toda Galicia, hay municipios que tienen en otoño sus fiestas patronales. Es el caso del San Froilán de Lugo, que se celebra del 4 al 12 de octubre. Conciertos, atracciones y mucho pulpo. ¿Se te ocurre un plan mejor para el próximo puente?