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Barro hace suya la Galicia del vino, el agua y la piedra

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La cascada de Barosa es el elemento turístico por excelencia del municipio de Barro
La cascada de Barosa es el elemento turístico por excelencia del municipio de Barro RAMON LEIRO

Además de la espectacular cascada de Barosa, este municipio pontevedrés puede presumir de ruta jacobea o de ofrecer buenas experiencia de enoturismo

30 mar 2023 . Actualizado a las 19:16 h.

Se escribe con b de Barro. Pero a veces es también b de bueno. Porque este municipio, a tiro de piedra de la ciudad de Pontevedra y a medio camino entre la urbe del Lérez y Caldas, ha sabido vestir bien sus encantos naturales, con su cascada de Barosa a la cabeza. Barro tiene mucho de la Galicia bonita de la piedra, el agua y el vino; tiene Camino de Santiago; tiene bodegas que merecen visita y tiene patrimonio. Pero, sobre todo, de lo que puede presumir es de paisanaje; de contar con un tejido asociativo y con numerosos vecinos dispuestos a convertir este pequeño concello rural en una revolución cultural y social. De ahí ese precioso terremoto musical que es su banda juvenil, o el haberse convertido, siendo tan minúsculo en el mapa, en una referencia del mundo de la viticultura con su Festa do Viño y toda la programación que conlleva.

Comencemos a lo grande, hablando de la cascada de Barosa; principal punto turístico del municipio y un elemento natural que, realmente, se vende solo. Barosa es agua brava en invierno y estampa de postal romántica en verano. Y es también una opción fenomenal para aquellos senderistas que buscan caminar escuchando el agua y adentrándose en el rural gallego. Además, permite combinarlo con gastronomía, porque los molinos a pie de río vuelven a estar abiertos para dar de comer.

Pero el turismo de Barro no se acaba en Barosa. El Camino de Santiago, la ruta portuguesa, cruza el municipio. Y quienes pasan por él se llevan la imagen del Barro más pegado al cultivo del vino. En las épocas del año en las que la uva empieza a madurar en las vides, el espectáculo para los sentidos está servido a lo largo y ancho de la ruta jacobea.

Como casi toda Galicia, Barro se salpica también de elementos patrimoniales importantes; de esa piedra del país que tanta vida da todavía a las aldeas. Acercarse hasta el Pazo da Crega, que pertenece al Concello, es sinónimo de toparse con una construcción restaurada y puesta al servicio de los ciudadanos. Especial visita merece en Navidad cuando, con el Ayuntamiento llevando la batuta, pero con muchos voluntarios dando el callo, el pazo se convierte en un poblado donde reina la magia. Cada año, con infinitamente menos presupuesto que muchos concellos más grandes, Barro saca pecho con decoración llena de encanto y con una programación donde jamás falta el Apalpador do Courel.

Siendo una tierra de vino, la oferta turística se complementa también con todo un fenómeno en expansión en Galicia: el enoturismo. Al menos dos bodegas permiten visitas y ofrecen distintos servicios para maridar una excursión con explicaciones sobre la elaboración de sus caldos o incluso alojándose en un lugar ligado a la tradición vinícola. Se trata tanto de Cabana das Bolboretas, que dispone de una casa rural rodeada de naturaleza, como de Viña Moraima, que tiene cata de vinos, recorrido por sus viñedos y una explicación sobre sus productos.

¿Dónde está Barro? La facilidad para toparse con este concello es uno de sus privilegios. La autopista AP-9 que recorre la Galicia atlántica tiene salida en este municipio. Así que no hay pérdida.